nuberrante:

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El pasado fin de semana tuve la oportunidad de ver en la Cineteca Nacional la última película de Cédric Klapisch, «En Corps» (2022). De este director francés siempre he admirado su habilidad para contar historias profundamente humanas. Para Klapisch, la existencia no sólo es frágil, sino que estamos inmersos en una compleja red de causa y efecto en la cual cada persona que nos encontramos cambia por completo el rumbo de nuestros días. En otras palabras, la trama de nuestra propia historia siempre es un accidente y nunca se desarrolla de forma lineal, ni mucho menos como la planeamos.

En esta película, titulada en México como «En movimiento», Klapisch se centra en la historia de Élise, una bailarina profesional de ballet que, en la cumbre de su carrera, sufre una grave lesión que sacude por completo su realidad. Les recomiendo que vayan a verla.

las-microfisuras:

Tensar un poco más el chicle del amor, comprobar su elasticidad, probar si todavía tiene sabor, oler el propio pasado, recibir algo más, exprimir algo más, sacar algo más, agitar la hucha, extraer la última moneda, cobrar las deudas…

      Al volver al hotel nos fuimos a la cama, lo sabíamos desde el principio, como si no pudiera evitarse. Teníamos que olisquearnos, teníamos que ver cómo era eso después de tantos años, si olíamos bien o mal, si todavía los labios podían, si los sexos todavía se humedecían. Nos acostamos por antojo, por avidez, por derechos adquiridos, quizá también por una ternura tibia, por una piedad momentánea , por razones conmemorativas, por odio, por curiosidad, por el deseo de mantenernos el uno al otro en su poder, para ganar una vez más, para perder una vez más, para ver si había quedado algo, para no herirnos, para herirnos…

      Fue un movimiento lento de dos cuerpos que en cada instante se paraban a preguntarse por qué lo hacían. Le di a P. su propio pasado, le hice la respiración artificial sin esperar resultados. Exprimí de él el respeto debido, lo castigue a él, me castigué a mí misma.

       Y eso fue todo. Y los recuerdos , esa mitad que había guardado como un tesoro en unos cajones imaginarios y reales, bruscamente perdieron su valor y se convirtieron en un fajo de billetes fuera de uso.

      Por la mañana no estaba en mi habitación, lo cual le agradecí. Había dormido con un muerto, pensé, no había nada más, no más dolor, solo unas leves náuseas que pasarían pronto.

-  Dubravka Ugrešić., El Museo de la Rendición Incondicional. Editorial: Impedimenta.  Traducción  María Ángeles Alonso y Dragana Bajić.

-  Anne Magill, With You, 2022

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